De qué trata
Segundo webinar de la serie de The Political Room sobre el Sahel, dedicado a los grupos armados de una región que los ponentes describen como «secuestrada». En formato de mesa redonda, tres especialistas ordenan un panorama que ha cambiado mucho en los últimos quince años: filiales de Al Qaeda como el JNIM, ramas del Estado Islámico, milicias de autodefensa y movimientos de autodeterminación del norte de Mali, hoy agrupados bajo el Frente de Liberación del Azawad.
El debate arranca con el contexto histórico —sequías, la negligencia del Estado maliense hacia sus poblaciones del norte y las tensiones con las élites locales— y explica cómo la violencia ha desbordado a Mali, Burkina Faso y Níger para alcanzar el norte de Nigeria y los países costeros del golfo de Guinea.
Una parte central del webinar está dedicada a la economía del conflicto: el oro, la madera, el carburante, el robo y la venta de ganado, los peajes ilegales o el zakat como impuesto religioso. Los grupos crecen y reclutan gracias a esas fuentes de financiación, y el bloqueo de rutas de abastecimiento —como las de combustible hacia Bamako— muestra la extrema fragilidad del Estado maliense y de sus socios rusos del África Corps.
Los ponentes cuestionan además la lectura en clave puramente étnica del conflicto, que es habitual en España, y analizan si la situación ha mejorado o empeorado desde los golpes de Estado. Los datos de incidentes violentos apuntan a una expansión hacia el sur y hacia el golfo de Guinea entre 2020 y 2024. El webinar termina defendiendo la vuelta a la negociación política y explicando por qué lo que ocurre en el Sahel importa también a España y a Europa, incluida la conexión con células desarticuladas en Marruecos.
Ideas clave
- En el Sahel conviven filiales de Al Qaeda y del Estado Islámico, milicias y movimientos de autodeterminación.
- La violencia se extiende desde Mali, Burkina Faso y Níger hacia Nigeria y el golfo de Guinea.
- Oro, ganado, carburante y peajes financian a los grupos armados.
- El Estado maliense y el África Corps ruso no consiguen asegurar ni las rutas de abastecimiento.
- La lectura étnica del conflicto simplifica en exceso una realidad mucho más compleja.
- Los ponentes defienden retomar la negociación política.