
Latencia nuclear: por qué Irán podría cruzar el umbral atómico
Entre el gran público es bien conocida la idea de que el uso del arma nuclear constituye el último paso en la escalada bélica, la guerra total, y por lo tanto su misma existencia se convierte en la máxima disuasión, según la doctrina de la destrucción mutua asegurada (MAD, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, el umbral del MAD no es una línea tan definida como se suele pensar en el imaginario colectivo, y aquí, junto con la decisiva importancia de las tecnologías subsidiarias (como vectores de lanzamiento o sistemas de alerta temprana), entra el concepto de latencia nuclear.

La latencia nuclear fue definida por el Bulletin of the Atomic Scientists como la capacidad tecnológica de producir bombas atómicas, junto con la intención de hacerlo. Otros analistas y organizaciones prefieren centrarse simplemente en el primer factor.
Teniendo en cuenta sólo la capacidad para producir rápidamente el arma, el país más cercano del umbral nuclear es Japón. Algunas estimaciones calculan que tan solo tardaría unos pocos meses en fabricarla. Otras potencias nucleares latentes son Corea del Sur, Brasil, Alemania o Irán.
Antes de ser derrocado en 1979, el programa nuclear del sah, desarrollado bajo el ala protectora de EE.UU., y del que es heredero el programa de la República Islámica, tenía como objetivo establecerse en un umbral de 18 meses. Así lo afirman algunos miembros del círculo interno de Mohamed Reza Pahlavi en sus memorias.
La latencia nuclear puede ejercer una disuasión indirecta al dificultar que otros Estados se posicionen a largo plazo como amenazas existenciales frente a una potencia con capacidad latente, mientras esta evita ser percibida como una amenaza abierta y reduce así el riesgo de escalada bélica. Este ha sido, en esencia, el paradigma de la República Islámica de Irán, al menos desde 2003 y, en términos generales, hasta ahora.

En 2003, Jamenei emitió una fatua en la que declaraba la incompatibilidad de la doctrina y moral islámicas con el uso de armas atómicas. Con ello daba por completado un capítulo en el que el régimen de los ayatolás, ante la amenaza de un Iraq nuclear, había recuperado el programa del sah.
Tras la invasión estadounidense y el derrocamiento de Saddam Hussein, la amenaza inmediata se desactivó y, apoyado también en grupos religiosos conservadores que desaprobaban la “tecnología de muerte”, el Líder Supremo consideró que mantenerse en estado latente (la fatua no condenaba el desarrollo nuclear) era la mejor opción para evitar sufrir la misma suerte que su vecino.
Los que desdeñan la fatua considerándola propaganda ignoran (¿deliberadamente?) el papel central que el islamismo juega en la legitimación del régimen. Por poner un símil imperfecto con declaraciones programáticas del mundo occidental, el valor de la fatua es menos parecido a una promesa electoral o una exhortación papal, y más a la firma de un documento en defensa de los derechos humanos.
Por supuesto que se puede deshacer su ratificación, o se puede interpretar interesadamente su aplicación para aguar el contenido. Pero el desgaste político no es menor. Otra comparación que se puede delinear es con las doctrinas de uso de las armas atómicas.

A nadie se le escapa que se pueden cambiar en función de las circunstancias, pero está claro que ofrece mayor seguridad y predictibilidad una doctrina que establece que nunca se usará una cabeza nuclear en respuesta a un ataque convencional, que una que anuncia que se reserva el derecho a ello.
Pero más allá de la fuerza jurídica teórica de la fatua, la realidad es que varios autores han ido señalando, desde 2003, que el desarrollo del programa nuclear de Irán se correspondía, en efecto, con el de una potencia que buscaba un estado de latencia, no de posesión efectiva del arma.
En 2007, el doctor Gary Sick, que manejó en 1979 la política estadounidense respecto a la Revolución Islámica y la crisis de los rehenes, afirmaba que los datos respecto a la velocidad del programa, comparado con casos similares como el de Pakistán, confirmaban esta interpretación.
En los años posteriores, ha habido revuelos periódicos que afirmaban que Irán estaba “a días de desarrollar el material suficiente para una bomba”, sin que nunca se materializara la amenaza, ni siquiera en ausencia de medidas económicas o militares para neutralizarla. En 2024, todavía, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional afirmaba que el país no había dado ningún paso hacia la adaptación del programa nuclear a un uso bélico (weaponization).

En los últimos meses, tanto el hasta ahora director del Centro Nacional de Antiterrorismo como la directora de Inteligencia Nacional han declarado que Irán no presentaba ninguna amenaza inminente para EE.UU.
La situación, sin embargo, ha cambiado. O quizá lleva cambiando desde la guerra de los doce días de junio, como algunos venimos señalando. La latencia nuclear ya no parece una opción suficiente para garantizar la disuasión.
En un entorno en el que las grandes potencias mundiales ejecutan operaciones militares a gran escala sin mediar provocación directa y en pleno contexto de negociación, el umbral de credibilidad se desplaza hacia la capacidad —o, al menos, la amenaza— de una respuesta inmediata.
Este cambio es especialmente relevante en el caso de la República Islámica de Irán, que carece de aliados formales. Rusia y China han actuado como socios, pero no como garantes de seguridad. En paralelo, Israel y Estados Unidos han establecido explícitamente un marco de actuación excepcional, mientras que el resto de potencias lo ha asumido de facto.

El resultado es un entorno en el que las restricciones operativas derivadas del derecho internacional pierden eficacia práctica a la hora de la verdad, pues no se aplican a potencias como EE.UU. Por tanto, estamos ante una situación en la que la cuestión de la soberanía iraní se está vinculando cada vez más fuertemente a su condición de potencia nuclear.
Desde la perspectiva del régimen islámico, si la latencia deja de ser una herramienta creíble, el margen de maniobra se reduce a dos alternativas: la renuncia efectiva a parte de la soberanía nacional o el desarrollo del arma nuclear.
Desde la óptica de Estados Unidos y del resto de actores que buscan evitar ese segundo escenario, las decisiones adoptadas en junio de 2025 y marzo de 2026 han ido estrechando el abanico de opciones disponibles. La primera pasa por forzar una capitulación estratégica completa —ya sea mediante la imposición de un gobierno afín o la fragmentación del Estado—.
La segunda opción consiste en asumir un esquema de contención activa, basado en operaciones periódicas —al estilo de Midnight Hammer— orientadas a degradar de forma recurrente su umbral de latencia nuclear.
Ambas vías, además de presentar costes elevados en términos morales y estratégicos, resultan difícilmente viables sin una operación militar a gran escala.

Quedaría, en último término, una tercera vía: la recuperación de un marco negociado similar al acuerdo de 2015, no maximalista, que permita a la República Islámica de Irán mantener una latencia nuclear bajo supervisión internacional.
Fuentes consultadas
- Azodi, S. (18 de abril de 2024). Iran’s nuclear crisis has no military solution. Foreign Policy. https://foreignpolicy.com/2024/04/18/irans-nuclear-crisis-has-no-military-solution/
- Bulletin of the Atomic Scientists (14 de junio de 2007), Capability versus intent: The latent threat of nuclear proliferation. Bulletin of the Atomic Scientists: It is 5 minutes to midnight. Recuperado de https://web.archive.org/web/20131010012621/http://www.thebulletin.org/capability-versus-intent-latent-threat-nuclear-proliferation-0
- Debusmann, B., Jr. (2026, March 19). Dimite el jefe de la lucha antiterrorista de EE.UU. al considerar que Irán “no presentaba una amenaza inminente.” BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/c4gengw836po
- Fayet, H.; Marcuz, É., y Tommaso, J. (30 de junio de 2025). Irán frente a sus límites: 10 puntos sobre las causas estructurales de una ruptura táctica. Le Grand Continent. https://legrandcontinent.eu/es/2025/06/30/como-perdio-iran-las-razones-industriales-tecnologicas-y-militares-de-una-ruptura-tactica/
- Hansler, J. (28 de febrero de 2023). Top US Defense official says Iran could produce ‘one bomb’s worth of fissile material’ in ‘about 12 days.’ CNN. https://edition.cnn.com/2023/02/28/politics/kahl-iran-nuclear-deal/index.html
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- Oriol, A. (7 de julio de 2025). Los factores determinantes de la política exterior de la República Islámica de Irán [TFM no publicado]. CEU San Pablo.
- Sick, G. (27 de noviembre de 2007). Iran’s Domestic and Foreign Policy under President Ahmadinejad and US Policy [transcripción]. Finnish Institute of International Affairs. https://fiia.fi/en/tapahtumat/irans-domestic-and-foreign-policy-underpresident-ahmadinejad-and-us-policy-2.